Diario de una pandemia – 1.

15/03 – Día cero: “La alimentación”

La Organización Mundial de la Salud, declaró hace unos días una pandemia por un virus que se contagia por vías aéreas. El jueves pasado hice el pre-estreno de la comedia “Parravicini” y empiezo a tener dudas sobre la continuidad de la temporada en cartel. Son como intuiciones. No cobramos entrada para el pre-estreno porque queríamos compartir el espectáculo con familiares, amigos y mostrarlo a algunos socios de la Asociación Argentina Amigos de la Astronomía. Fueron un total de 20 invitades.

Ayer sábado fui al supermercado mayorista en Flores, donde suelo hacer las compras cada dos meses. Hice algunas preguntas y todos los clientes que ya estaban en una interminable fila coincidían en que la espera para pagar por los productos era de unas cuatro horas. Inédito. Cuatro horas de espera para pagar por alimentos. La fila empezaba en las cajas y recorría literalmente todo el interior del supermercado mayorista.

Regresé al auto de mi suegro. Al llegar a casa imagino que la situación del supermercado mayorista sería toda la semana así. En la tarde acompañé a Renata a la presentación de un libro de Carlos M.  En la noche fuimos a cenar a lo de unos actores amigos, Maxi S. y Leti T. Nos divertímos mucho. Necesitábamos vernos, veníamos programando una gira de una obra de teatro estrenada en el 2016.

Hoy domingo vienen mis suegros a almorzar. En los medios de comunicación se rumorea que el presidente argentino va a dar una conferencia de prensa en la noche por la pandemia. Hoy a la noche íbamos a ir a cenar a lo de Estaban P., un actor amigo, pero su hijo está con temperatura y me cancela.

En la conferencia de prensa de hoy el presidente suspende las clases hasta el 31 de Marzo, cierra fronteras, declara cuarentena para argentines que vengan de los países de riesgo, cancela cines, teatros y eventos deportivos. Solo se podrán realizar espectáculos de hasta 200 personas en la ciudad de Buenos Aires. Tengo la amarga intuición que no podré hacer temporada de “Parravicini”

16/03 – Día uno: “Primeras reacciones”

Ayer me fui a dormir con la sensación que tendría que adaptar todas mis actividades cotidianas. No solo adaptarlas sino transformarlas, postergarlas o suspenderlas. El primer impulso fue reprogramar la fecha de estreno al público de “Parravicini”, por lo cual hablé temprano con la Asociación Argentina Amigos de la Astronomía para saber si el observatorio seguiría abierto y avisarles mi decisión de reprogramar la temporada teatral del espectáculo.

Empiezan a regir las medidas laborales para implementar tele-trabajo. A las 8.30 de la mañana fui al supermercado mayorista que voy siempre y ya había 40 minutos en las filas de caja para pagar. 40 minutos es mucho menos que las 4 horas de ayer. Me demoré más de lo previsto observando si había desabastecimiento y las conductas de clientes y empleados. Tuve algunas dificultades para conseguir un taxi  y regresé a casa con la compra. En la tarde vendí un libro con barbijo y en la noche se alquiló la sala de ensayo de casa.

Comparto y pongo en debate mi decisión de postergación de “Parravicini” por WhatsApp con el elenco. Me preocupa el ánimo de los actores.

17/03 – Día dos: “Los comunicados”

Me enfoco mucho en redactar y comunicar novedades desde mi página web. Hace poco Renata me dio algunas clases improvisadas y aprendí a usar de manera rudimentaria el Adobe Photoshop, por lo cual puedo realizar imágenes medianamente dignas para la comunicación desde mi página en internet. Publico la postergación de “Parravicini” en redes sociales desde mi página web. Viene una amiga de Sol a casa y cenamos en lo de mis suegros por el cumpleaños de Silvia.

18/03 – Día tres: “Barbijos chinos”

Me comunico con afectos y colegas. Quiero que podamos seguir hablando a pesar del bombardeo mediático que exige el auto-aislamiento. Usuarios y usuarias de la red social “Twitter”  empiezan a exigir quedarse en casa y cuarentena total. Apelan a la responsabilidad civil en un estado de emergencia sanitaria y pandemia. Cunde el pánico, lamentablemente.

Veo las conductas de la paranoia. Las situaciones se manifiestan con la claridad de las visiones y las voces. Salgo a la calle a caminar, a ver actividad, a comprar un barbijo en un supermercado chino. No esperaba que la cajera vendiera barbijos. Por algo será. Tengo que confiar en los chinos. No solo leerlos. Sus empleados por decisión de la empresa usan barbijo y guantes. En China ya frenaron al virus. Algo deben estar haciendo bien.

Voy a entregar un libro en bicicleta, el cliente no baja a recibirlo, se lo dejo al personal de seguridad y me saco una foto solo con el barbijo para después poder editarla y comunicar que continúo con mi actividad de distribución de libros. Llego a casa, edito la foto y comunico que continuo haciendo delivery pero “con barbijo y a distancia”. Creo que adaptarme, trabajando la estética es una manera de sobrevivir que no es nueva, pero quizás ahora sea más evidente. Mis comunicados son bastante compulsivos, pero algo tengo que hacer. No puedo simplemente, frenar. Aún no se sabe que va a suceder.

Hay mucha expectativa por las medidas oficiales del presidente Alberto Fernández.

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