Diario de una pandemia – 4.

30/03. Día 15: “A punto de explotar”

Durante el desayuno se me ocurre que la distribución de mis libros la podrían realizar aplicaciones web de delivery como Rappi, Glovo o Pedidos ya. Vengo leyendo diversos intelectuales e incluso lo llamé anteayer a Vicente Zito Lema para saber si estaba pudiendo realizar un análisis crítico de la situación. «En la catástrofe es muy difícil pensarse» me intenta explicar.

Leer el tomo I de las obras completas de Kusch me ayuda a gestionar mi esperanza humanista. Mis principios anarquistas me deprimen, porque en caso que esta pandemia se dirija hacia la anarquía social, habrá mucho dolor, muerte y destrucción. La humanidad no está preparada para una creatividad anarquista.

Me preocupa, pero no me sorprende, leer a intelectuales expresarse desde una posición cuerdista*, porque en la psicosis social que atravesamos solo pueden ver aspectos negativos. La sociedad ingresó en una fase psicótica tanto para la política, y la economía, como para la cultura. En la tarde hablo con mi suegro Luis C. para ver como está y escuchar su análisis de la actualidad. Al colgar quedo “cargado” pero no me doy cuenta que se debe a que los mayores de 65 años, como mi suegro, fueron estigmatizados.

Salgo a comprar un sobre en alguna librería para poder enviar una obra a un concurso y la mayoría de los comercios están cerrados. Renata me pidió que compre bananas pero no consigo a un precio justo. Las verdulerías de mi barrio remarcaron notablemente los precios. Percibo que la energía en mi cuerpo va a explotar. Camino más lento pero no puedo alivianar la tensión. Camino desde la avenida Rivadavia, la avenida más comercial del barrio, por Carabobo hasta la avenida Eva Perón, en la zona sur de mi barrio más cercana al bajo Flores. Voy hacia el sur más salvaje de mi barrio donde encuentro algo de alivio para mi sensación de estar a punto de explotar. La ciudad sitiada, clausurada y cerrada me agobia aún más que la ciudad funcionando.

Al llegar a casa, después de conseguir bananas a un precio justo logro evacuar esa energía explosiva que me acompañaba leyendo a Kusch.

*Cuerdismo: sistema de opresión social donde predominan la razón, la cordura y la normalidad. 

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31/03. Día 16: “Parásitos invisibles”

Ayer fue un día de mucha intensidad que me dejó un leve dolor de cabeza en el lado derecho. Es un dolor que va y viene. Hoy hice tensegridad* pero no se me fue el dolor. En la mañana la ayudo a Sol con su tarea de lengua. Sigo haciendo demasiadas cosas pero los días pasan dejándome la sensación de que no fueron significativos, de que pasaron sin sentido, de un tiempo vacío de la posibilidad de significar algo.

Espero que “no hacer nada” se pueda volver una estrategia de desaceleración depresiva en este contexto de aislamiento obligatorio y distanciamiento social. La posibilidad de estar deprimido para no hacer nada, parecería ser una estrategia posible para desacelerar mis energías. Este propósito implica que pueda permitirme «estar deprimido», en un estado de “constante domingo” en que parece haberse transformado mi experiencia del tiempo. Pero no es tan fácil lograr este estado como suponía. La demanda de seguir produciendo contenidos artísticos está alojada en mi cuerpo como un parásito que como cualquier otro parásito, se alimenta de mi energía. Se trata de un parásito cultural.

Desde este punto de vista considero que la imagen que describe mi tarea personal o la tarea común podría ser “desparasitar el cuerpo”. En este sentido y considerando que los parásitos son una especie de alienígenas en el cuerpo, una especie de intrusos que pueden matarnos puede pensarse a:

  1. La producción como un parásito.
  2. La moral como un parásito.
  3. La obediencia como un parásito.
  4. El periodismo como un parásito.
  5. La infectología como un parásito.
  6. La política como un parásito.

Ayer salí a hacer compras y pasé por el club polideportivo del parque Chacabuco. Había escuchado en las noticias que lo estaban usando para a personas en situación de calle. Viendo a las personas detrás de las rejas en la cancha de fútbol lindantes con el parque, me dio la sensación de que el polideportivo había sido transformado en un campo de concentración para personas en situación de calle. Entonces, ofrecí a una de las personas a cargo del lugar, realizar un grupo de apoyo mutuo en salud mental, solidariamente. Me pidió mi teléfono prometió hablar con sus jefes y volver a llamarme. Pero nunca llamó.

*Tensegridad: Ejercicios físicos en el libro «Pases mágicos» del antropólogo Carlos Castaneda.

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1/04. Día 17: “Cumpleaños feliz”

Acepto resignado que estoy postergando todo lo que deseo hacer en estos días de cuarentena. Hoy cumple 10 años Sol. Que frustración que siento en que no pueda festejar con sus familiares y amigos. No se merece esta sociedad de mierda. Publicamos una foto por twitter para que “la salude el presidente”, pero el saludo del presidente nunca llegó. Tengo que desparasitarme.

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